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Un gesto sencillo para empezar de nuevo. Sal del Himalaya para acompañar una intención de limpieza espiritual y dar un nuevo sentido a tu espacio.
Un gesto sencillo para empezar de nuevo.
La sal representa tradicionalmente la purificación y la protección. Este producto permite dedicar una práctica al deseo de despejar cargas y cuidar el ambiente, sin trasladar usos corporales que requieren comprobar su etiqueta.
Mantén el envase cerrado junto a una hoja con tu petición. Dibuja una línea que represente el comienzo de una nueva etapa y escribe qué deseas llevar a ella.
«Dejo atrás lo que pesa y cuido el espacio que quiero habitar.»
Conserva la sal cerrada. Esta propuesta no requiere baños, ingestión ni aplicación sobre la piel.